Dar que hablar

Pablo Mosquera
Pablo Mosquera EN ROMÁN PALADINO

OPINIÓN

El último pleno de la legislatura del Parlamento hábilmente impulsado por el presidente de la Xunta introduce el debate sobre la fusión de concellos. Aparentemente oportuno, ya que ahorrar se ha convertido en virtud indispensable, siempre que no vaya acompañada de recortes en las prestaciones sociales, y así, con un discurso en el que se «medio» promete terminar la legislatura sin mayores sobresaltos que los del Diario Oficial de Galicia, hasta parece excelente la simplificación del mapa municipal.

Pero la cuestión no pasa de ser un sofisma. Razonamiento falso con apariencias de verdadero. Está pendiente lo que mande Rajoy tras el Consejo de Ministros del 30 de marzo, después de las elecciones andaluzas y asturianas, para cuadrar el presupuesto de la nación de acuerdo con un déficit a situar del 8,5 % al 5,3 % a finales del presente año. Y eso tiene que afectar también a los gallegos.

La fusión de concellos, si se quiere hacer, nunca se emprende al final de una legislatura, en todo caso al comienzo. No se puede hacer desde el Parlamento y por ocurrencia del Ejecutivo de Galicia, sin contar con la autonomía municipal, a la que hoy ampara la Ley de Administración Local de 1997, y que supone que los territorios a fusionarse deben ponerse de acuerdo desde la soberanía de sus representantes, que se han visto sorprendidos por la noticia en los medios de comunicación. Estamos, por lo tanto, no solo ante una medida con vocación «pionera», también con formas muy poco ortodoxas que darán mucho que hablar. Y es que justamente de eso se trata. Hablar de fusiones y desapariciones, para no hablar de otras cuestiones.

En 1834, en la provincia de Mondoñedo, a la que me honro -culturalmente- en pertenecer, había concellos que en 1841 desaparecieron: San Ciprián, Nois, Galdo, Portocelo en vez de Xove. En diciembre de 1994, el Decreto 368 aprobaba la segregación de una parte del territorio de Cervo para constituir el nuevo Concello de Burela, que en 1834 no era más que un coto, perteneciente al Concello de Nois. San Ciprián fue concello gracias a ser el puerto de las reales fábricas de Sargadelos. Burela, gracias a su espectacular crecimiento económico y poblacional.

Todo es posible, y mejorable, por razones de economía al servicio de la eficiencia, pero con seriedad procedimental.