En la cumbre

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

OPINIÓN

Las cumbres las carga el diablo. Sistemáticamente se ve cómo se incumplen sus acuerdos. La de ayer entre Rajoy y Feijoo tiene, sobre esas cumbres cenizas, dos ventajas. La primera es que ahora hay un margen, aunque poco, para ver si los compromisos salen adelante. Y la segunda, que hay menos promesas, lo cual, vistos los derroteros que ha tomado, por ejemplo, el caso del parador de Muxía, es casi de agradecer. Rajoy ha prometido involucrarse en en el drama de los astilleros gallegos y ha dado su apoyo, aunque tímido, a Novagalicia Banco. Del AVE, mejor no hablamos... Pocos compromisos, en fin, se trae Feijoo, pero suficientes para no perder ni un minuto en presionar para que la palabra dada en la Moncloa se mantenga.