Chistes

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

11 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Se pusieron de moda hace unos años unos chistes que compartían planteamiento. «Están un francés, un alemán y un inglés», empezaban, o «están un gallego, un catalán y un andaluz...». Caricaturizaban situaciones diversas, pero el objetivo siempre era el mismo: alimentar la autoestima del que hablaba, aunque en realidad lo chusco del recurso acabara consolidando la sensación de que el juego camuflaba un complejo de inferioridad nacional incapaz de construir argumentos de confrontación más sofisticados que una patochada dialéctica. El humor siempre esconde algo más que la pretensión de una sonrisa, y si no que se lo digan a los políticos, a quienes las parodias ponen más nerviosos que mil réplicas construidas con el registro de la seriedad. Algún intento de explicar el pulso de Galicia por la autovía del humor se encontró con la censura radical de los políticos, que para estas cosas siempre localizan puntos de encuentro. La cuestión es que esta semana aquellos chistes infantiles volvieron a la desvencijada Europa. Esta vez el gallego es la UE y los contrincantes nacionales un oriental, un árabe y un africano que sucumben ante la evidente superioridad del nuestro... Lo primero que provoca el vídeo es una inesperada perplejidad ante propaganda tan zafia. El publicista se la ha colado a los señores de la UE, incapaces de detectar que el tono de la campaña de captación de socios (¿recuerdan cuando entrar en la UE era misión imposible?) es arrogante y presuntuoso. El problema es que con una Europa en riesgo de demolición, el vídeo parece más un expresión inconsciente de los emergentes complejos continentales. Como en el chiste de los gallegos.