El saxo y Joe Lovano

OPINIÓN

06 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El jazz es como el viento. Libre. Y como el viento va y viene. Arrecia y amaina. Tensa y se desliza. La cita es hoy en Santiago. Llega uno de los grandes. El maestro Joe Lovano. El jazz escuchado en un garito es una experiencia muy difícil de igualar. Por ejemplo, en un lugar como el Hot Club de Lisboa. Tienes que bajar unas escaleras, en la praza da Alegría, a no mucha distancia de la avenida da Liberdade, y bajas esas escaleras como si descendieses al infierno o al paraíso, según se mire. Y te dejas llevar por una música que es todas las músicas. Y el jazz te hacer ver las cosas de la vida con esa mirada submarina que solo el jazz te trae. Joe Lovano son notas mayores (Cleveland, 1962), del padre le viene al saxo tenor. Toca con la técnica de un relojero, y su táctica es la de la imaginación. Cierras los ojos y amaneces cuando los verdes de mayo llegan al mar. De origen italiano, homenajeó a Caruso. Con él descubres que el oído es otro sentido. Y Charlie Parker, nada menos, está en sus Bird songs. La grabación From the soul, cosecha del 91 para Blue Note, está en todas las listas. Figurar en Blue Note en jazz es como publicar en la Pléyade en Francia. Los saxofonistas pisan playas hermosas. Esta noche Lovano demostrará la existencia de los pájaros.