Supermariano

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

En solo dos meses Rajoy, al que algunos no se recataban en llamar vago e indeciso, se ha multiplicado. Ya ha tenido tiempo para iniciar un ajuste sin precedentes, subir los impuestos, hacer una reforma laboral muy «agresiva», robar la cartera a los socialistas en algunos asuntos y desafiar (¿o no?) a Merkel situando el objetivo de déficit 1,4 puntos por encima de lo pactado con la UE. En este caso, ha logrado un gran consenso, incluido el apoyo de Rubalcaba, al que solo está dejando un flanco débil para su labor opositora, la reforma laboral.

Además, el Gobierno ha presentado un cuadro macroeconómico abracadabrante para este año: 630.000 parados más y un decrecimiento del 1,7 %. ¿Se imaginan qué habríamos dicho si Zapatero o Rubalcaba estuvieran en el poder y hubieran anunciado que España no cumpliría el objetivo de déficit de forma unilateral, que el desempleo llegaría a los seis millones y la economía entraría en una profunda recesión? Rajoy se puede permitir el lujo, por ahora, de hacer lo que dijo en campaña que no haría (impuestos, abaratamiento del despido, pensiones, déficit) y de asegurar impávido que no tiene nada que ver con el anunciado desastre del 2012, porque es culpa de la crisis internacional (ahora sí decisiva) y de la herencia recibida. Las encuestas lo siguen respaldando. La cuestión es saber desde cuando Supermariano comenzará a ser responsable de la situación si no es este año. ¿En el 2013, en el 2014 o cuando acabe la legislatura? De momento está demostrando una gran habilidad política para administrar el gran palo y las pequeñas zanahorias. El tiempo (¿cuánto?) dirá si sus medidas dan resultados.