C orea del Norte acaba de anunciar la suspensión de las pruebas nucleares a cambio de recibir de EE.?UU. unas 240.000 toneladas de alimentos. Esta decisión merece una reflexión, por la enorme trascendencia que tiene para la paz mundial. En primer lugar podría servir de ejemplo a Irán, empeñado en seguir su plan nuclear, y que vea cómo el suspenderlo tendría más ventajas que inconvenientes para el régimen de los ayatolás. En segundo lugar, significa un éxito político para Obama, precisamente cuando está a ocho meses de las elecciones. Demuestra también que EE.?UU. tiene influencia estratégica en la región asiática donde China pugna por ser el poder hegemónico. Si con ello logran la desnuclearización de la península coreana, desactivarían uno de los focos más peligrosos de conflicto en Asia, aunque quedan otros muy importantes en el mar de China meridional.
La desnuclearización coreana tendría también beneficios económicos, al dirigir más recursos a mejorar el nivel de vida de la población. Y serviría para volver a la mesa de las negociaciones interrumpidas hace dos años, y ello se vería como la nueva cara del régimen norcoreano, con el joven líder Kim Jong-un dispuesto a modernizar un país que ofrece muchas posibilidades.