A ver si lo entendimos bien. Una empresa a la que un ayuntamiento le adeuda, por ejemplo, 30.000 euros, si quiere cobrar antes, a partir de ahora lo tiene muy fácil. No tiene más que perdonar, por ejemplo, 5.000 y así le pagan los otros 25.000 al momento, o cuando se pueda. Una genialidad.
Para que luego digan que el presidente Rajoy no toma medidas. Pues acaba de arreglarnos el problema. A usted, a mí, a las empresas y al país en general. Nos ha abierto el camino.
Porque lo que hay que hacer a partir de hoy mismo es no pagar ni un céntimo más de impuestos municipales, tasas, y otras zarandajas. Hacer como hacen los concellos. Ir alimentando la deuda y una vez que la cantidad sea respetable, dentro de ocho años, negociamos. Nos plantamos ante el alcalde y le decimos, si quiere cobrar pronto, perdónenos tres añitos. Y ya verán qué cara se le queda al alcalde, al concejal de servicios, al interventor y al macero municipal.
Como idea del botones Sacarino es aguda y genial. Magistral. Como medida de un Gobierno, insuperable. Porque de eso se trata. De tomar decisiones para decir que se hace lo que no se hace. De ahí que me acabo de convertir al marianismo. Nadie antes había tenido tan aguda ocurrencia.