Morosos amnistiados

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

OPINIÓN

Una de las situaciones más desesperantes para una empresa es la de tener que echar el cierre -y echar a sus empleados- forzada por las deudas de sus morosos. Más sangrante es que esa situación se vea forzada porque la que incumple es una Administración. Local, autonómica o estatal. La misma que regularmente exige sus impuestos. Buena paradoja: no paga, pero exige que le paguen. En los cajones de los sufridos ayuntamientos hay miles de facturas pendientes de que el concejal de turno encuentre el dinero oportuno. Todos ellos están de doble enhorabuena: el Gobierno tiene a punto un plan que no solo facilitará el pago de esas deudas sino que, de paso, dará prioridad a aquellos empresarios (muchos pequeños proveedores) que condonen a los municipios parte de los recibos sin cobrar. Es decir, al moroso se le ofrece toda una amnistía. Pruebe usted, contribuyente, a hacer lo mismo: no abone el IBI este año, y en el 2013, a cambio, pague solo una parte. Pruebe. Y verá dónde acaba.