Rajoy, recuerda que eres mortal

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

Rajoy ha sido reelegido presidente del PP con el 97,56 % de los votos a favor y ninguno en contra. Si se tiene en cuenta que con él al mando los populares han conquistado el Gobierno; tienen mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado; gobiernan en 11 de las 17 comunidades y con aspiraciones de sumar pronto Andalucía y Asturias; tienen las alcaldías de 31 de los 43 mayores municipios de España y 27 de las 38 diputaciones provinciales, lo extraño es que un 2,44 % no lo voten. No hay cemento político como la victoria. Que le pregunten sino a Zapatero, que tras ganar las elecciones en el 2008 superó incluso a Rajoy y fue elegido secretario general del PSOE con el 98,5 % de los votos. Ahí queda eso.

Enhorabuena por tanto a Rajoy. Pero también dos preguntas. ¿No hay entre los 3.172 compromisarios del PP uno solo al que le parezca que la reforma laboral es matizable? ¿No hay uno solo que considere un dislate que la secretaria general de un partido nacional sea presidenta de una comunidad autónoma? Lo hay, sin duda. Y más de uno. Pero ahora lo que toca en el PP es aplaudir, no debatir. Y mucho elogio a Mariano, el mismo que en el 2008, en Valencia, tuvo que abrirse paso a machetazos entre una jungla de desleales. Todo ese ejército de palmeros que le ríen hoy las gracias a Rajoy, aunque muchas veces ni siquiera las entiendan, porque la retranca no está al alcance de todos, no deberían alentar irresponsablemente a su jefe a ignorar la voz de la calle diciéndole que quienes protestan no representan a nadie.

Metido en la vorágine de luchar contra una crisis que amenaza con destruir un país, Rajoy corre el riesgo de cegarse en ese esfuerzo y no atender a los heridos que deja esa carga, necesaria, pero brutal y suicida. Necesita que alguien le diga que tiene razón, que su causa es justa, pero requiere sosiego Y no que le espoleen a continuar la arremetida él solo, sin mirar atrás y entregando carne de cañón. En lugar de escuchar lisonjas, Rajoy haría bien en contratar a uno de esos pelotas de nuevo cuño para que le susurrara cada día al oído: «Recuerda que eres mortal». A muchos de los que adulaban en su día de manera hiperbólica a Aznar les faltó tiempo para negarle cuando pasó su hora. Y para decir, a toro pasado, que ya avisaron ellos de que aquello de Irak no era una buena idea. Rato, el primero.

Le aplauden mucho a Aznar en los congresos del PP su discurso de Don Pelayo. Pero pregunte usted luego quién se reclama aznarista. Todos marianistas. Pues lo mismo le puede pasar a Rajoy si fracasa en esa lucha quijotesca contra una crisis que, para su desgracia, no se resolverá solo poniendo a los españoles a comer sopas de ajo. A alguno de los que en Sevilla arrojaban su chaqueta al suelo para que Rajoy la pisara, le escucharemos dentro de no mucho decir que ya avisó él de que tampoco había que pasarse con los recortes y las reformas. Tiempo al tiempo.