24 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Desde el momento en que la UE impuso un embargo al petróleo iraní para presionar a Teherán por su programa nuclear se han alzado voces que dudan de la eficacia de la medida. También subrayan sus efectos dañinos en economías occidentales, como la española. Puede que tengan razón. Pero el mundo no está para otra carrera nuclear en una zona tan crítica. Y siempre será mejor un embargo incruento que una guerra.