Las 48 horas de Feijoo

OPINIÓN

C omplacer a algunos miembros de su gobierno, potenciales o en el ejercicio de sus cargos -ayer, en un acto institucional, había más ruido de móviles que de sables- o complacer a Galicia; sumar carteras para restar o restar carteras para sumar; contemplar inmóvil el paso del tiempo, o moverse para adaptarse a los tiempos... He ahí la cuestión que tiene que resolver Feijoo en las próximas 48 horas para resolver su crisis de gobierno. El presidente de la Xunta deberá decidir si tiene sentido continuar despilfarrando en cargos que solo se traducen en cargas para los gallegos. ¿Perderían lustre Cultura y Educación, o Traballo y Sanidade, o Facenda y Economía, guiadas por la misma mano?, ¿lo tienen por separado? Hace tres años, cuando llegó al poder, Feijoo organizó un gobierno con diez consellerías. Eran tiempos de efectista austeridad: adiós a parte de los coches oficiales. Galicia, decían, iba bien. Y por comparación, mejor que nadie. Galicia, decían, soportaría huracanes. Galicia, pronosticaban, aguantará lo que le echen. Hoy, hay en Galicia 230.000 desempleados y llueven recortes por todas las esquinas, salvo por las de San Caetano. Feijoo dijo que otra Galicia era posible. Lo fue. Pero seguro que muchísimos gallegos se imaginaban otra cosa. A ver si ahora...