Docente interno residente

Celso Currás
Celso Currás NUESTRA ESCUELA

OPINIÓN

PILAR CANICOBA

Nadie se había acordado de la formación de los docentes durante años y ahora abundan las reformas y las propuestas. La última fue del vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, quien sugiere la implantación de un curso de especialización similar al MIR de los médicos. En el caso de los profesores y formadores sería el DIR, docente interno residente, para no confundirlo con el PIR de los psicólogos clínicos o con el FIR de los farmacéuticos. Lo que no ha especificado el señor Rubalcaba es si plantea también una duración análoga a aquel, es decir, de entre tres y cinco años. La propuesta, que en otro momento podría haber resultado positiva, es improcedente en la actualidad. Están comenzando dos reformas cruciales en la formación del profesorado. El Plan Bolonia, que establece importantes cambios metodológicos y fija en 4 años la duración del título de grado, tanto para los anteriores diplomados como licenciados. Por otra parte, el máster de profesorado de secundaria, que se inició el pasado año, sustituye al tan duradero como criticado Curso de Aptitud Pedagógica (CAP). Aún es pronto para juzgar sus resultados, pero sería imperdonable que no consiguiese mejorar los clásicos problemas de la competencia pedagógica de los docentes de segunda enseñanza. La proposición del ministro puede deberse a que da por supuesto el fracaso de las dos reformas citadas y, por lo tanto, plantea el DIR para sustituirlas. Está en la línea de su afirmación de que no tenemos bien resuelta la formación de los docentes. Pudo también pensar en la continuidad de la situación actual y, a mayores, crear el citado curso. En este caso, la duración de los estudios de un maestro ya no pasaría de 3 a 4 años, sino de 3 a 7 o más. Por lo que se refiere a los licenciados, recuperarían el año perdido con el Plan Bolonia y ganarían alguno más. Por último, es posible que Rubalcaba, que fue ministro de Educación hace 18 años, no haya tenido aún tiempo de ponerse al día en las novedades del sistema educativo. Hizo su propuesta sin conocer la organización actual de la formación del profesorado, que es responsabilidad de su propio partido político. Cosa extraña en este veterano dirigente que no se viene caracterizando precisamente por la improvisación. De reflexionar antes, seguro que no plantearía experimentos tan peligrosos en el ámbito educativo. Lo que de verdad seguimos necesitando, porque nunca funcionó bien, es una adecuada y exigente formación práctica del docente. Suficientes horas de clase, de tutoría y de dinámica de grupos, tuteladas por profesionales con experiencia que preparen a los noveles para los nuevos retos educativos y no para reproducir lo que hasta ahora se ha venido haciendo. Precisamente, lo que figura en la letra grande del texto de las vigentes reformas.