EL NUEVO primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, ha comenzado su mandato político con una amenaza terrorista de gran envergadura a la que ha hecho frente antes de que se convirtiera en una dolorosa realidad social. Llama la atención la rapidez de reacción de Gordon Brown, que ha nombrado ministro de Seguridad Nacional a un almirante que tiempo atrás mandó la flota británica, Alan West, quien de inmediato ha iniciado una campaña para enfrentarse a las amenazas terroristas con una nueva estrategia nacional. Comenzó haciendo declaraciones a la prensa de sus planes para conseguir la colaboración popular, pidiendo a los ciudadanos británicos que informen a la policía de las sospechas que puedan llevar a descubrir a los posibles terroristas. Intenta de esta peligrosa forma implicar a todos los ciudadanos para asumir los riesgos y amenazas a que están realmente sometidos. De este modo, asegura el ministro West, la sociedad británica tiene que reaccionar frente a los yihadistas que vienen del exterior a convencer a los jóvenes británicos para que formen parte de la Yihad. Se trata, pues, de una estrategia total frente a las amenazas que afectan a toda la población. Este plan de emergencia nacional puede durar diez o quince años y está apoyado por el nuevo primer ministro, quien por su parte reclama a la Unión Europea para que forme un listado de datos de todos los posibles terroristas. La nueva estrategia contra el terror necesita conseguir tanto la unidad nacional como internacional, no sólo en los ámbitos judicial y policial, sino también de toda la población amenazada. En este plan de alerta global juega un papel importante la información procedente de los propios ciudadanos. Ya veremos cómo funciona y si es peor el remedio que la enfermedad. Pero, por lo de pronto, han conseguido abortar dos importantes atentados y detenido a los terroristas que se hacían pasar por pacíficos ciudadanos.