ESTE un país que reúne intereses externos e internos; es una nación aquejada por muchos males de distintos tipos y orígenes; por eso el enfermo presenta un cuadro complejo de difícil solución. El Líbano fue un reducto cristiano hace mil años, donde convivían también varias comunidades islámicas que en distintas proporciones han llegado hasta hoy, con una Constitución (1990) que exige un presidente cristiano, un primer ministro suní y un presidente del Parlamento chií. Ya se comprende que los conflictos internos se derivan de la propia estructura política. Así, entre 1975 y 1980 sufrieron una guerra civil, aprovechada por los refugiados palestinos para instalarse en campos que pronto se convirtieron en viveros de terroristas para hostigar a Israel. Esta guerra también fue aprovechada por países vecinos, como Siria e Irán, por un lado, e Israel, por otro, para invadir militarmente el Líbano. Al amparo de esta situación, Hezbolá, partido beligerante con Israel, ha crecido como otro gran poder apoyado por Irán; mientras que Siria, que considera que históricamente esos territorios le pertenecen, los invadió con un poderoso ejército, con gran influencia en la política libanesa. Hace un par de años tuvo que retirarse bajo la presión internacional. Hasta aquí un resumen de los antecedentes de la situación del Líbano que tuvo su colofón con la guerra desatada por Israel, como respuesta a las agresiones de Hezbolá, el verano pasado. La situación actual debe ser contemplada en el contexto más amplio de Oriente Próximo, pero también de Oriente Medio, después del 11-S, con las guerras de Afganistán y de Irak. Es como si el cáncer de Al Qaida fuese extendiendo sus células islamistas. Las amenazas llegan ya al sur de Europa, al norte de África y a países del sur de Asia. Es una amenaza global que afecta a regímenes del Líbano, Afganistán, Irak y Palestina que intentan organizar la vida social y política de sus ciudadanos, cosa que no pueden hacer sin la ayuda de la ONU. Pues bien, en eso están nuestros soldados, para defender un orden internacional que nos afecta a todos.