El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
SAN JUAN y sus hogueras por toda la península tras la primavera electoral de duros enfrentamientos políticos y nuevas mayorías que consisten en aislar al PP incapaz de resultar atractivo más allá de Canarias. Deberían reflexionar, ahora que parece perder fuerza la conspiración del 11-M a la vista de los hechos que se juzgan. La democracia es acuerdo y pacto para convertir minorías en mayorías estables. Sólo se puede ser alternancia si se gestiona eficazmente la capacidad para sumar. Verano con ayuntamientos renovados, con nuevos alcaldes y concejales que deberían ser la semilla del cambio. Pero no sólo en cuanto a las manos que dispongan del poder. La democracia necesita de cambios profundos, culturales y de conducta. No es un problema de ser de derechas o ser de izquierdas, es la ética del poder para hacer. Mientras en Euskadi hay algunos cambios. El centenario PNV parece decantarse por un discurso leal y pragmático. La manija la lleva la generación de Imaz que marcan distancias con Eguíbar y los defensores del espíritu de Lizarra, que era tanto como la unidad nacionalista de destino universal. Lástima que ETA vuelva a mandar por esos caminos de Dios a su Santa Compaña del terror para ser y estar en las páginas de los sucesos, como si a estas alturas de la civilización sólo la muerte y el miedo fueran instrumentos para cambiar el mundo -su mundo, su país, su democracia-. Los socialistas vascos y navarros tienen una importante cita con el futuro. Las elecciones les han dado centralidad y todos los proyectos de gobierno pasan por su decisión. Populares alaveses y foralistas navarros les han ayudado en la constitución de las asambleas legislativas de Álava y Navarra. ¿Estamos ante la autonomía del socialismo del norte? Si han sido capaces de seguir hablando y casi negociando con los radicales, hay que exigirles que sean capaces de hablar y negociar con los populares vascos y navarros más allá de la bronca mediática en el Congreso de los Diputados. En Galicia, y especialmente en Lugo, se avecina la tormenta. El retroceso del PP puede saldarse echándole la culpa a Cacharro o haciendo una catarsis de ideas, conductas y liderazgos. Pero ahí se la juega Feijoo si quiere tener posibilidades de ganar las próximas elecciones dentro de sólo dos años. Me conformo con que cumplan lo prometido en defensa del territorio y contra la especulación ladrillera.