DESDE 1994, el 8 de junio de cada año se celebra el Día Mundial de los Océanos en recuerdo de la entrada en vigor de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El Día Mundial de los Océanos tiene como lema este año «Proteger los océanos, con el cambio climático: un asunto de todos». Los océanos y los mares sustentan la vida de cientos de millones de personas como fuente de alimentos y de energía, como medio para el comercio y las comunicaciones, como recurso recreativo y paisajístico para el turismo en las zonas costeras, donde vive la mayor parte de la población mundial. Es sabido que los 2/3 de la superficie terrestre están cubiertos por aguas marinas, lo que nos ha hecho creer siempre que los mares son inmensos, que los recursos que contienen son también inmensos y que es un lugar donde se podían echar los desperdicios tranquilamente, ya que su volumen es tan extraordinariamente grande que no se producirían problemas. Sin embargo, quiero hacer una comparación. En la película Una verdad incómoda de Al Gore, Premio Príncipe de Asturias 2007, para relativizar el tamaño de la atmósfera se explicaba que, teniendo en cuenta que la atmósfera que contiene oxígeno es más o menos de un espesor de 10 km, si considerásemos una esfera terrestre de esas relativamente grandes que tienen algunos colegios, de medio metro de radio, la atmósfera constituiría simplemente la capa de barniz. Pues bien, siguiendo esta comparación, como los océanos tienen una profundidad media de 3,5 km, en esa esfera terrestre de medio metro de radio, constituiría la tercera parte de la capa de barniz y sólo en los 2/3 de su superficie. Esta anécdota me sirve para decir simplemente que los mares y océanos son muy grandes, pero finitos, y por lo tanto, si tenemos que cuidar la atmósfera, más tenemos que cuidar los mares. Los océanos nos sirven para múltiples cosas, entre otras, como la vía de transporte más importante del mundo. El mar es un pulmón: el fitoplancton, con su fotosíntesis, proporciona cantidades enormes de oxígeno y absorbe CO2 de la atmósfera, ayudando a paliar el efecto invernadero; las grandes masas de agua de mar y sus movimientos regulan y suavizan el clima; sus recursos vivos generan alimentos; proporciona recursos minerales y petróleo y, cada vez más, recursos farmacéuticos; es un ámbito cada vez mayor de descanso, ocio y cultura, y muchas cosas más¿ En consecuencia y como resumen, permítanme hacerles un ruego: seamos cuidadosos con la extracción de sus recursos tanto vivos como no vivos, no contaminemos el mar; en definitiva, seamos cuidadosos con nuestros océanos y mares.