El cielo

J. C. ORTIZ

OPINIÓN

QUÉ libro llevarse en la maleta para viajar en la caravana de los líderes políticos en campaña electoral? A veces las cosas no se eligen. Quizás por eso cayó en mis manos El cielo en una botella , de Peter Pesic, una pequeña historia de cómo el hombre ha explicado desde Aristóteles a Einstein el inexplicable color azul del firmamento. En unos tiempos en los que la pasión amorosa es sólo una reacción química, la belleza un cortocircuito eléctrico y la morriña un déficit de sodio en las aguas que se venden fuera de Galicia, aún quedaba por desenmascarar por qué el cielo es azul. Y el autor del libro lo explica. Uno llegaba cansado del mitin de Anxo Quintana en Ribeira en el que el vicepresidente abogaba por un nacionalismo práctico, y va y Goethe suelta eso de «la ilusión óptica es la verdad, es una blasfemia decir que existe algo que pueda llamarse ilusión óptica». O se recuperaba de un mitin en un salón de banquetes de A Cañiza en el que el ex ministro Mayor Oreja aleccionaba a los parroquianos sobre las peligrosas relaciones cubanoespañolas, «el hazmerreír de Europa», y se acababa sumergiendo en el intento de John Thindall de reproducir el cielo en el interior de una botella en pleno siglo XVIII. O venía de otro mitin de Touriño en Pontevedra en el que tiraba de las orejas a los nacionalistas por organizarle manifestaciones contra las consellerías socialistas, y acababa convencido de que intentar encerrar el cielo en un frasco de laboratorio es imposible, aunque puede explicar por qué es de ese color. Y es que una vez queda claro por qué es azul, el relato de Pesic concluye que es imposible clonarlo. Contados todos los votos, toca cambiar de libro. En la mesilla espera El arte de la prudencia, de Gracián. Hace años intenté hincarle el diente. Ahora han hecho una edición para lectores torpes. Aforismos por un tubo en tapa dura. Para consultarlos a menudo en los tiempos que se avecinan.