CON RAZÓN se desternillaba de risa Hugo Chávez la pasada semana. Sólo 65 de los 784 diputados del Parlamento Europeo habían acudido a votar una resolución contra el cierre del canal privado Radio Caracas Televisión (RCTV), decretado por el líder bolivariano. La UE, que siempre se presenta como vanguardia en la defensa de los valores democráticos y los derechos humanos, se había cubierto de gloria. La votación fue el jueves por la tarde y los eurodiputados tenían cosas más importantes que hacer que ir a pronunciarse contra la caprichosa decisión de un dictador que llegó al poder en las urnas (como Hitler, por cierto). La mayor parte de los eurodiputados tenían su billete de regreso a casa para el avión de las 14.15 horas y se ausentaron de la sesión vespertina. Radio Caracas Televisión, el canal con más audiencia de Venezuela, iba a ser clausurado por su línea de oposición frontal al régimen de Chávez. ¿Era ese su problema? Yo creo que sí, pero al parecer ellos decidieron que no y optaron por su ¿merecido? descanso de fin de semana. Todavía sin dejar de reírse, el domingo Hugo Chávez clausuró RCTV. Al gran timonel no le gustaba el canal, y fue argumento suficiente para erradicarlo. ¿O iba a hacer caso a 45 diputados europeos que aprobaron una resolución en su contra? Si no fuese por lo que es, yo también me reiría, pero creo que Chávez tenía razón y que en verdad da ganas de llorar. A veces cuesta entender a los representantes de nuestra idolatrada UE. Tan pronto figuran como adalides de los derechos del ser humano como parecen dejarse llevar por la molicie. Si un día Hugo Chávez da de sí el dictador que lleva dentro seguro que serán los primeros en denunciarlo. Pero ¿cómo explicarán entonces su comportamiento de ahora?