Todo cambia sin casi cambiar nada

| LUÍS VENTOSO |

OPINIÓN

28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

COMO la noble ciencia demoscópica sigue tirando lejos de la diana, una vez más aterrizamos en un resultado sorpresa, que en Galicia muda el paisaje: - La paradoja del PP . Uno de los intereses de la velada era ver cómo se bandeaba el PP en su primer test tras Fraga. El manido adjetivo de «noche agridulce» le cayó a Feijoo. Con el 39,68% de los votos se mantiene como la fuerza más votada en Galicia (en las anteriores municipales había estado en el 41,4%, así que la merma no es grave), pero en la práctica su panorama es inquietante: si PSOE y BNG se entienden (que va a ser que sí), el PP no accederá a ninguna de las alcaldías de las siete ciudades. Pierde Ferrol y Vigo, que tenía prestadas, y Ourense, donde pasa de la mayoría absoluta al gélido banco de la oposición. Sus daños se completan con la fuga de las diputaciones de Pontevedra y Lugo. El hecho de que la de Ourense, con las tretas rurales de antaño, siga en manos populares dará munición para cizañear a sectores críticos más o menos durmientes. - Adiós a las mayorías absolutas . Se ve: son carísimas. Por no haber, no ha habido ni «efecto Orozco». Los estirones de Corina (esperado) y de Telmo en Pontevedra, Negreira en A Coruña y Conde Roa en Santiago (llamativos) no les llegan y serán a la postre éxitos yermos. - Y adiós a los partidos bisagra . Si nos olvidamos del peculiar caso del mejunje de siglas ferrolano, en las grandes ciudades todo es ya un juego a tres. - Lo que pesaba Vázquez . En los últimos comicios, un Vázquez ya desgastado todavía le sacó 27.000 votos al PP. Losada ayer sólo lo superó en 4.000. Aunque al candidato socialista en A Coruña le perjudicó la abulia electoral de la ciudad (diez puntos menos de votantes que la media gallega), se notó que el plus de carisma aún existe. Y pesa, claro que sí. - El BNG, clavado. Mantiene su porcentaje de voto entorno al 19% (con una merma muy leve) y su único alcalde en una urbe grande, Lores. Pero no arranca y puede acabar fagocitado por el PSOE si vivimos un largo bipartito. - Touriño se asienta . Con seis de las ciudades gallegas gobernadas por alcaldes socialistas y con dos nuevas diputaciones acrecienta su poder. Si el PP no rompe algún día su incapacidad de pactar con terceros, tiene cancha libre para rato.