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27 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.SE ACABÓ. Las urnas han hablado, han repartido una vez más los papeles y toca ponerse a trabajar. Unos a cumplir lo que recogieron en esos programas tan cuidadosamente elaborados para que todo el mundo encuentre algo propio y que tan poco se manejan de hecho en la campaña electoral, y otros a controlar desde la oposición a los ganadores. Se acabaron por ahora los mítines, los paseos por barrios y pueblos, los besos a los niños de los posibles votantes y las visitas a las cocinas rurales. Desde hoy mismo comienza en los ayuntamientos una nueva etapa y hay que ponerse a trabajar. ¿Se acabó? En las sedes de los partidos han empezado ya los análisis de los resultados de ayer en clave de primarias para las generales. Terminó la fase previa y comienza la larga precampaña que desembocará de nuevo en las urnas el próximo año, si es que no se adelantan. Se retiran del escenario electoral los actores secundarios, pero seguiremos viendo sobre las tablas a los principales líderes enfrascados en una contienda que se ha hecho prácticamente ininterrumpida. Dado que el escenario está montado y todo apunta a que la representación va a continuar durante los meses que quedan hasta las generales, puede ser el momento oportuno para reducir esa recta final a la que han quedado reducidas las que aun seguimos llamando campañas electorales. Para el acelerón final, para que los protagonistas puedan sintetizar sus mensajes y colocar a los ciudadanos ante el desenlace de esa representación interactiva, basta una semana. Lo agradecerán los electores y probablemente también los candidatos, exhaustos después del maratón a que los somete la extenuante precampaña. Y podría ser beneficioso para la marcha del país, si se reduce el inevitable parón que supone cada ronda electoral.