Último esfuerzo

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

ESTADOS Unidos ha hecho una oferta a Irán para iniciar negociaciones directas -las primeras en 28 años- si suspende el enriquecimiento del uranio. También los europeos han ofrecido asistencia tecnológica e incentivos comerciales por el mismo motivo. Unos y otros han encargado a Javier Solana la representación para negociar esta semana con el delegado iraní Alí Larijani. Se trata de un último esfuerzo de la comunidad internacional para alcanzar un acuerdo que evite que el régimen de sanciones impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU entre en acción, antes del plazo final, el miércoles 23 de mayo. El organismo de inspección nuclear de la ONU (OIEA) está a la espera de que Irán le permita inspeccionar sus programas nucleares para certificar que están cumpliendo con las normas aceptadas por el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Es decir, que Irán, si tiene intenciones de aplicar la energía nuclear a las actividades civiles, debería aceptar las inspecciones internacionales y entonces, bajo control, podría continuar sus programas hasta los límites permitidos. Algo así están haciendo países como Brasil y Holanda. La cuestión nuclear es de carácter estratégico. Irán es un país chií que tiene gran influencia en Oriente Medio, en los conflictos de Irak y el Líbano, por ejemplo. Pero en esta región existen otros conflictos, como los de Afganistán y Pakistán (potencia nuclear) que tienen su propia dinámica. Además, y muy importante, está Israel (potencia nuclear) y la emergencia de Irán con armas atómicas podría generar una guerra nuclear generalizada. EE.?UU. probablemente se retirará de Irak, después de dejar allí sus empresas petrolíferas. Pero de donde no se va a retirar de ninguna forma es del golfo Pérsico, dejando en manos de Irán las aguas por donde circula la mayor parte del petróleo del mundo. El peligro nuclear está ahí. Recientemente, varias personalidades norteamericanas, entre otros Kissinger, pedían en un artículo la abolición de todo el armamento nuclear. De momento, las 27.000 cabezas nucleares de los países que las han declarado están bajo control y hay que hacer un último esfuerzo para que no sean más.