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La Voz

OPINIÓN

DESPUÉS de veinte meses de parón, por fin la causa del Prestige toma rumbo. Ya era hora. Fue un naufragio que golpeó a Galicia y a los gallegos con un dramatismo difícil de igualar y pide a gritos que el juicio tenga una sentencia cuanto antes. La sociedad civil no se merece esperar años por un veredicto que dará respuestas a muchas preguntas incómodas.