ESTAMOS en puertas de la campaña electoral municipal. Ciertamente es una elección muy próxima al ciudadano que repercutirá, de forma directa, en nuestra vida cotidiana. Conviene tomar conciencia de la responsabilidad de ejercer el derecho de voto. Pretendo ilustrar algo con un breve apunte histórico de su origen y funciones. El término «edil» encuentra origen en la República romana. Se trata de una magistratura ordinaria, renovable periódicamente, dotada de potestas que le confería ciertas facultades dentro de la ciudad. Era colegiada, pues eran investidos de idénticas funciones varios ciudadanos para un mismo período de tiempo y no tenía asignada una retribución pública. Su nombre deriva de que los ediles eran, originariamente, responsables del templo Aedes de la diosa Ceres levantado en el Aventino. En el siglo IV a. C. surgen los ediles curules, antecedente de nuestros concejales. Eran elegidos en los comicios, que es la asamblea que reúne a los ciudadanos con derecho de voto, ius sufragium . Inicialmente, para presentarse era preciso tener al menos 27 años; más tarde se elevó la edad a 36. Sus principales funciones son: mantenimiento de templos, edificios públicos, acueductos y alcantarillado; responsables de las vías urbanas y de su limpieza; control de la policía urbana y bomberos; asegurar el aprovisionamiento de grano a la ciudad; ocuparse de celebraciones públicas y organización de fiestas y juegos, ludi . Por último, los ediles promulgan un edicto para controlar todo el tráfico de mercancías y productos que se compraban y vendían en los mercados públicos, cuidando de proteger al consumidor en relación con los vicios ocultos de las cosas adquiridas y en los pesos y medidas. ¡Ojalá sepamos elegir bien y los elegidos velen, con competencia y honestidad, por los intereses de nuestra ciudad!