Alemanes

J. C. ORTIZ

OPINIÓN

22 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

LA misma semana en que nos enteramos de que una empresa alemana asentada en Salceda de Caselas (Pontevedra) echa el cierre para trasladarse a Portugal poniendo en una dramática situación a sus 74 trabajadores, aparecen los mejilloneros de Moaña anunciando que van a invertir casi 400.000 euros en Gerona para levantar en la costa mediterránea la mayor depuradora de marisco de Europa. La empresa Neoplástica, perteneciente al líder de envases de plástico alimentario Klöckner Pentaplast, ha preferido un polígono industrial de Santo Tirso para su actual planta en Galicia porque allí los sueldos son más baratos. No vamos a corregir a los brillantes ejecutivos de una multinacional con casi 4.000 empleados que factura anualmente 12.000 millones de euros. La filantropía sólo se la puede permitir Bill Gates. Pero hete aquí que los mejilloneros de la cooperativa Socomgal, de Moaña, acaban de regresar de Roses, en Gerona, después de dar los últimos toques a una depuradora de marisco que promueve la empresa Servimar, de la que son socios los gallegos, y que ya cuenta con la bendición del Gobierno catalán y las autoridades locales. La planta va a ser una de las mayores del planeta y tiene un presupuesto global de casi dos millones de euros. Mientras maldecíamos estos días los abyectos intereses de las multinacionales, resulta que estos mejilloneros depuran y distribuyen actualmente desde Cataluña 15.000 toneladas de marisco con destino al mercado español y al francés. Tiene gracia el asunto, si se tiene en cuenta que fueron precisamente los catalanes los que en el siglo XVIII llegaron a la ría de Vigo a poner los cimientos de lo que luego sería la industria conservera. Siglos después son los gallegos los que van a Cataluña a invertir en el mar Y es que esta vez tenemos algo que vender. No sólo los alemanes van a hacer negocio.