AL OTRO lado del Miño tienen un don para los mensajes publicitarios y las consignas. El otro extremo de España también está separado de los portugueses por un río, el Guadiana, y los de Alcoutim quieren un puente para acudir a trabajar a Sanlúcar sin rodeos. Sus lemas reivindicativos son muestra del don luso: «A ponte foi prometida; falta ser construida» o «Façam-na. Temos pressa». La prisa que parece ser que no tuvo Zapatero, según las críticas de la oposición política en los municipios onubenses. Hace tres años, el centro de la provincia fue afectado por un incendio, con epicentro en Río Tinto, que discurrió a lo largo de 35.000 hectáreas y se cobró dos vidas. Al monte acudieron en procesión Mariano Rajoy, Llamazares, Chaves... para poner cara de consternación ante las cámaras de televisión. Pero no acudió Zapatero. Este sábado, el presidente del Gobierno dará un mitin en Huelva y se han vuelto a levantar las cenizas del incendio. La plataforma Fuegos Nunca Más ha hecho un alto en los pasos de Semana Santa para exigir otra vez a Zapatero que pise la zona cero del incendio del 2004. El guía del ferrocarril turístico por los cañones de las minas del río Tinto se lamenta al paso de un par de las laderas calcinadas: «Tendrán que pasar muchos años para que se regeneren». La locomotora es una de las 120 propiedad de la compañía de banqueros de la Inglaterra victoriana que explotó las minas durante un siglo, comprando por 93 millones de pesetas los derechos de explotación a un Gobierno español en bancarrota económica e industrial. Vecinos de los portugueses, vértices respecto a Madrid, lastrados de un atraso social y económico histórico, verde en el interior y muy azul junto al mar... Somos más parecidos que lo que nos cuentan.