Un buen debate, pero sobre la historia

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

FUERON cinco horas de debate. Y quiero decirlo: no estuvo nada mal. Estoy por asegurar que se hacen mejores debates en comisión que en el pleno del Congreso. Sus señorías están menos encorsetados. Al protagonista, en este caso Pérez Rubalcaba, le llegan mejor los comentarios de la oposición y puede responderles sobre la marcha. Los oradores disponen de más tiempo, gracias a la generosidad de la presidenta. Y todo tiene un aire un poco más coloquial y más abierto, más tertuliano. Como de andar por casa. Supongo que la clave de ese buen resultado estuvo en los grandes agentes del debate, Rubalcaba y Zaplana. Sobre el fondo de la cuestión -que era, me parece, el segundo grado de un odiado terrorista-, el Gobierno ha dicho poco, el PP ha criticado mucho y con gruesas palabras, y los minoritarios han aportado lo que un ministro no puede confesar sin que lo linchen. La conclusión que queda es que ese terrorista ha sido cambiado de hospital para evitar males mayores. A partir de ahí, todo es ideología: los partidarios del PP lo entenderán siempre como una ignominia y los partidarios de Zapatero como algo incómodo y feo, pero que había que hacer. Pero lo que se debatió no ha sido eso. Ha sido la política penitenciaria con presos de ETA desde 1990. La astucia de Rubalcaba llevó la polémica a ese terreno y le salió bien: picó Zaplana, entró al trapo para defender a Aznar, convirtieron todo en una lección de historia de los perdones y otras salidas de la cárcel, y lo único que quedó claro es que todos los gobernantes de esta nación han sido generosos, ingenuos o tontos con cientos de terroristas. Ni el PP tiene derecho a montar la bronca que monta, ni el PSOE hizo bien los deberes en tiempos de Felipe González. Es un magnífico resultado para el ministro de un Gobierno al que acusan de ceder a un chantaje. Pero este resultado sólo lo puede conseguir Alfredo Pérez Rubalcaba. Cualquier otro, incluido el presidente, saldría bastante peor parado. ¿Críticas? Se pueden hacer muchas y se harán. Se dirá que se ha hecho un juicio a Gobiernos pasados. Se argumentará que no hay razón histórica que justifique el trato de favor a ese odioso criminal. Pero ayer había que pasar un trámite y un examen, y se pasó. El Gobierno, muy arropado por todos los demás partidos, se ha empezado a quitar de encima la losa de la manifestación del sábado. Espero que Zapatero tenga una habilidad parecida en la sesión de control de hoy. ¿Saben qué es lo más indignante? Que, por una u otra razón, ETA sigue siendo el eje del debate político. Y en ese diagnóstico volvió a tener razón Rubalcaba: ¿para qué va a disolverse esa banda criminal? ¿Para qué, si le están regalando más protagonismo que nunca?