Los motivos de una muerte

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

LA MUERTE de nuestra soldado en Afganistán nos obliga a hacer unas reflexiones sobre la misión de las fuerzas militares de la comunidad internacional, es decir, de aquellas naciones que han respondido a la llamada de las Naciones Unidas para ayudar al Gobierno de Afganistán a restablecer la paz y la seguridad en su atormentado territorio. A este fin, distintos países, entre ellos España, respondieron enviando soldados para una misión de paz. Se trata de que la población civil afgana pueda tener una vida normal. Pero Afganistán ha vivido unas experiencias históricas que le han dejado secuelas de atraso y división, muy difíciles de restaurar y que le han llevado a vivir en conflicto permanente, con una sociedad sin futuro ni estructuras de nación. Las mafias, las organizaciones guerrilleras, los señores de la guerra y ahora los islamistas se han repartido el fracturado territorio afgano. Por eso, el Gobierno no es capaz de ejercer sus funciones de dar seguridad y trabajo a sus ciudadanos sin la ayuda internacional. El sacrificio de nuestra soldado Idoia ha sido la entrega más noble que un ser humano puede hacer en bien de una población que tiene el derecho a recuperar la normalidad para vivir en paz y seguridad. Aunque sean muchos de ellos quienes prefieran seguir sumidos en la miseria y el atraso sin futuro. Idoia murió conduciendo una ambulancia, era una joven gallega cuya fotografía vestida de soldado de uniforme de camuflaje, con la bandera de España detrás, y su sonrisa de 23 años nos lleva de emoción y orgullo a quienes nos hemos sentido representados por ella. Gracias, Idoia.