Las bases de Zapatero piden el divorcio

OPINIÓN

21 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

EL DÍA que los terroristas atentaron contra Barajas subió la Bolsa. No subió por eso, claro está, pero tampoco bajó. Hace unos años nadie tenía dudas de que la Bolsa era el termómetro más fiable de la política, y de que en ella se reflejaban todas las incidencias significativas de la vida social y económica. Pero ahora todo el mundo sabe que el país puede ir muy bien, mientras al Gobierno le va muy mal, y que las encuestas sólo son un puro reflejo de la coyuntura electoral. Si algo nos dice la encuesta de Colpisa/Metra-Seis publicada ayer por este periódico es que existe un divorcio entre los gobernantes y la sociedad, y que, si antes teníamos una gran desconfianza sobre la honradez y la capacidad de los políticos, pero creíamos a pies juntillas en su influencia, ahora no creemos ni en lo uno ni en lo otro. Nuestra sociedad, cada vez más moderna, es rigurosa en su trabajo. El marco económico, que está determinado por la UE y por la política monetaria de la zona euro, funciona como un reloj. Y nuestra cultura política está aprendiendo a descontar ciertas crisis que navegan sobre la naturaleza de las cosas. Por eso los encuestados de ayer dicen dos cosas muy claras: que el país de Zapatero va bastante bien, y que el Gobierno socialista está decepcionando a tirios y troyanos. La situación no es novedosa. Mariano Rajoy ya perdió sus elecciones, de forma inesperada, mientras la gente reconocía que España iba sobre ruedas. Y por eso el PSOE debería leer los papeles con cuidado, para no cometer el error de creer que, si la gente está contenta, le imputa los méritos al Gobierno. Lo que estamos diciendo es que las cosas van bien a pesar del Gobierno, y que ya empezamos a pensar, como siempre hicieron los franceses, que es posible revocar un mandato democrático sin temer que una debacle prematura altere la realidad del país y sus inercias. Por razones que se me ocultan, el Gobierno Zapatero se ha encastillado en un excepcional aparato de prospección que, debido al exceso de luz que produce, mantiene en Babia al presidente. En la Moncloa creen -¡vaya por Dios!- que están remontando la crisis del 30 de diciembre, y que Rajoy está aislado, y que el apoyo de las minorías es como el bálsamo de Fierabrás de la política. También creen que la huera fortaleza que exhiben en gestos y palabras está ocultando el desenfoque radical de su discurso. Y hasta parecen creer que la sentencia de Jarrai, y su allanamiento ante ella, está favoreciendo al PSOE y no al PP. Pero es obvio que se están equivocando, y que la gente lo sabe. Y no deberían olvidar que un castigo electoral es posible aunque el país, la España que hacemos con nuestro esfuerzo, vaya bastante bien.