ESTA SEMANA se han producido en la escena internacional dos hechos que delatan las intenciones de Estados Unidos respecto a Irán, y viceversa. Así, mientras que la secretaria de Estado Condoleezza Rice ha viajado a varios países de Oriente Medio para consolidar apoyos con Egipto, Kuwait, Jordania y Arabia Saudí, el presidente de Irán se ha entrevistado en Sudamérica con los líderes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, para formar una gran alianza de resistencia antiamericana. Frente a frente, los dos poderes buscan aliados para sus respectivos intereses estratégicos. En el fondo ambos quieren lo mismo, liderar la región de Oriente Medio. Ahmadineyad ha encontrado en Chávez y sus aliados latinoamericanos un espacio de estrategia revolucionaria, basado en los recursos del petróleo, frente al enemigo común norteamericano. Con el fin de solucionar los problemas económicos más necesitados, se ha creado en Caracas un fondo de dos mil millones de dólares. Así, una potencia media como Irán ha podido establecer en los países iberoamericanos lazos de interés político y económico que en su momento han de servir para reforzar su geopolítica a cambio de convertirse en una nueva zona de influencia. Por su parte, EE.?UU. ha realizado dos movimientos de alto valor estratégico; Condoleezza Rice ha girado una visita a los países de Oriente Medio para recibir el apoyo del presidente Bush en Irak; también para consolidar un plan de paz en Palestina y, lo que es más llamativo, para adoptar una postura de fuerza frente a las ambiciones hegemónicas de Irán. Con este fin se ha realizado un movimiento estratégico muy significativo: ha acercado un grupo de combate naval, con un portaviones y varias fragatas, a la zona del golfo Pérsico, a la vez que refuerza su ejército en Irak. Se comprueba así que las dos potencias están enfrentadas, buscando apoyos y ocupando posiciones de fuerza. Aunque por el momento no parece que se trate más que de demostrar hasta dónde están dispuestos a llegar unos y otros. Lo que está en juego es la paz palestino-israelí y la estabilidad de Irak sin injerencias exteriores de Siria e Irán.