«LO hizo con su cuerpo, con su conciencia, con su moral y con el consenso de sus seres queridos». Que más quieren. La respuesta es de una sensatez que abruma. Son palabras de la madre de Ana María Ríos, la gallega de Cancún que ha sido portada de una revista esta semana en toples. Por supuesto, le han llovido las críticas. Todas de fariseos, adjetivos que vienen de una falsa doble moral que no sirve para nada. Mentes pacatas. Ana María Ríos comentó que de chica siempre había dicho que le haría gracia ser portada de esa revista. Ana María Ríos necesita dinero. Según ella, la desventura de haber estado presa en Cancún le salió por 30.000 euros de abogados que no tiene. Lo que tiene es una hipoteca por un piso y otra por su peluquería. Ana María Ríos entendió en México más que nunca lo que significa ser libre: hacer lo que te da la gana sin pisar al vecino. Aparece hermosa de formas y dice con mucha sensatez que le dio mucha más vergüenza que España la viese esposada en las primeras páginas de todos los periódicos. ¿Cómo se puede criticar en el 2006 que una chica enseñe voluntariamente su cuerpo? Como si lo hace un tío. Hoy en mil playas hay mujeres con los pechos al aire. ¿Hay algo más natural? Si le apetecía, hace bien. Si además necesitaba el dinero, hace mejor. Lo que se van a comer los gusanos que lo disfruten antes los humanos. Ana María está hermosa con esos collares y esos ojos subrayados por el rímel que parecen los de la mismísima Nefertiti. Me alegro de que una gallega saque tajada del show business. Antes los gallegos salíamos en la tele para que se partiesen de risa con nuestro acento. Ahora salimos porque también tenemos mucho morro. Y senos suaves como las lomas desde las que admiramos nuestras rías. cesar.casal@lavoz.es