El regreso de las letanías

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

ENTRE las grandes ventajas que tuvo la negociación abierta por Zapatero hay que contabilizar el cese de las letanías. Los partidos siguieron tensos, y los resultados no avalan el esfuerzo realizado. Pero estos meses de ilusión nos dieron la oportunidad de escuchar argumentos nuevos para un viejo problema, como si ya estuviésemos iluminados por la luz que debe brillar al final de un túnel de cuarenta años. Y eso, para los demócratas, es una bendición, ya que no se conoce ninguna fórmula de diagnóstico que supere las ventajas del debate, ni ningún sistema de evaluación política que sea más exacto que la controversia parlamentaria. Por eso reputo de inmensa desgracia el regreso de las letanías políticas y la sensación, claramente perceptible, de que estamos en un momento dramático en el que la falta de ideas y objetivos se suple con una concatenación de frases hechas y argumentos ramplones que son tan estériles como indiscutibles. Todo apunta a que estamos donde siempre, haciendo lo de siempre, y sin ninguna ilusión por el futuro, con la única esperanza de que el cielo se apiade de nosotros -para eso son las letanías- y venga a librarnos en una misma tacada del aburrimiento y del crimen. «Lo que tiene que hacer ETA es dejar de matar» es la frase magistral que encabeza, desde la transición, el rosario político contra el terror, y que, según mis cálculos, fue pronunciada tres millones de veces. Que «los etarras serán detenidos y puestos a disposición de los jueces» es una frase antediluviana, porque ya la dijo Franco miles de veces antes de morir, pero, cuarenta años después del asesinato de Melitón Manzanas, este pie de la letanía sigue siendo el primero del hit parade, con dos millones de citas anuales, e in crescendo. Lo de «no se puede pagar un precio político por la paz» y «no se puede rendir el Estado» son frases muy populares -¡nunca mejor dicho!-, aunque carecen de pedigrí, pero mucho me temo que son también las más fashion, y las que más se van a llevar en los rezos de este año. Si usted se precia de estar al día, nunca debe dejar de decir esa genialidad que nos recuerda que «quien mata es ETA», o que «la culpa es de ETA y de todos los que la jalean y la consienten». Pero donde está el «Regina pacis», que culmina todas las letanías, es en la unidad frente al terror: «los partidos tienen que unirse», «el pacto es la única salida», «la división es un regalo para ETA», «no se puede hacer política con el terrorismo», «vascos sí, ETA no» y «¡basta ya!». Ahora, después de recordarles este breve código de supervivencia, sólo me resta revelarles un secreto: las letanías se inventaron para los que no saben rezar. Así de simple.