Nada es lo que era

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

02 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

EMPEZAMOS un nuevo año con la sensación de que nada es lo que era. Estados Unidos está dejando de ser un Estado de corte imperial después de su empantanamiento en Irak. La ONU se ha debilitado tanto que ya casi parece invisible y, lo que es peor, ineficaz. El FMI ha dejado de tener la sartén por el mango, aunque todavía tenga el mango de alguna sartén. Las guerras civiles árabes y/o musulmanas han adquirido una virulencia inesperada en Oriente Medio y en otros puntos del planeta. Y en España, el alto el fuego de ETA ha sido volado por los aires por los propios terroristas. Si a todo esto sumamos las pocas esperanzas de que contribuyamos a frenar el calentamiento del planeta y la casi total seguridad de que proliferarán las armas nucleares, la visión sobre lo que viene no puede ser muy optimista. Tampoco anima la falta de fe en sí misma que delata la Unión Europea, que acaba de recibir a Rumanía y Bulgaria como socios no deseados. Sin embargo, estas realidades aparecen contrarrestadas, felizmente, por otras que no deben ocultarse: el surgimiento de un multilateralismo todavía asimétrico, la incorporación de América Latina, Rusia, China y la India a los grandes ejes del crecimiento económico mundial, la habilitación de diálogo y colaboración entre naciones antaño beligerantes en asuntos no estrictamente políticos (ciencia, medicina, etcétera). ¿Basta para ser optimistas? No puede bastarle a un europeo, porque en todo lo anterior se percibe la demanda de una UE más fuerte y más decisiva en el ámbito internacional. El parón europeo es una de las dimensiones más lamentables de la crisis que vivimos. Quizá por ello es el momento de escuchar a algunos socialdemócratas lúcidos que, después de militar en el antiamericanismo y creer en la unión política de Europa, se preguntan si de verdad será más seguro el mundo cuanto más se debilite EE.?UU. Es la pregunta seria cuando Europa se niega a crecer y se desentiende de los grandes temas, como si ello no comportase riesgos futuros. El 2007 nos irá diciendo.