ESTÁN agobiando al personal con el cambio climático. Tiene la culpa de todos los males. Tanto si llueve como si no, si las temperaturas son bajas o altas, si hay ciclones en donde suele, si el Polo Norte se calienta y el Sur se enfría. Todo es culpa del cambio climático. Estamos en un Estado de miedo (M. Crichton). Hay personas que ya no usan el coche ni para ir a la vuelta de la esquina. Otras han arrancado las viñas, porque la fermentación del vino produce CO2 y contribuye a lo que todo el mundo sabe. Hay quien ha dejado de comer fabada, lentejas y garbanzos porque los gases que producen (entre ellos metano) contribuyen al calentamiento. Hay quien piensa que sólo se debería dejar construir a partir de 10 km de la costa, porque, en cuanto suba el nivel del mar, todo quedará asolagado y se acabará el problema de la especulación costera. Para disfrutar de un feliz cambio climático, les recomiendo que se regalen el libro de Manuel Toharia: El clima. El calentamiento global y el futuro del planeta. El aperitivo de la introducción prepara adecuadamente al lector para lo que sigue, ya que es un libro de digestión lenta, que conviene subrayar y anotar. El cambio climático ha existido desde siempre. El clima no puede medirse, sino estimarse, y las predicciones del clima tienen un margen de error considerable y difícil de cuantificar. ¡Feliz 2007!