La salud de la libertad

OPINIÓN

08 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

ASISTÍ, como cada año, a la entrega del Premio Fernández Latorre. El museo de la Fundación fue, también como cada año, un santuario de convivencia. Impresiona ver a los asistentes: el Gobierno gallego, la oposición, los empresarios, los sindicatos, la universidad, la cultura, el deporte¿ Sólo un gran diario puede convocar a gentes tan diversas, de sentimientos tan distintos, con intereses a veces tan contradictorios. Para un acontecimiento así parecía escrita la frase de Tocqueville que citó Santiago Rey: «Un periódico no puede subsistir más que a condición de reproducir un sentimiento común a un gran número de personas». En esta edición número 48, fue premiada la Real Academia Galega. Habló su presidente, Xosé Ramón Barreiro, y su palabra sonó como empuje a una línea editorial de defensa del país «a veces con desgarro y denuncia». Habló el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y dejó las reglas de oro de la comunicación: libertad, responsabilidad, pluralismo, contraste, veracidad. Y una actitud de gobernante: «Los medios deben ser la conciencia crítica de todas las modalidades de poder. Como demócrata, asumo plenamente esa definición». Pero, como saben los lectores, en ese acto festivo, cultural, político, periodístico, hay un editor que cada año desnuda su pensamiento y hace un diagnóstico vehemente de la situación. Ese hombre es Santiago Rey, editor de La Voz de Galicia y Diario de León. Su intervención se ha convertido en pieza fundamental, de seguimiento obligado, para medir año a año la salud de la libertad. Es un grito razonado de quien sabe su papel de intermediario entre la sociedad y el poder. Y es una llamada a la integridad profesional y un aviso a las veleidades de los poderes externos: «No puedo consentir excepciones que achiquen el espacio democrático [¿] No puedo consentir chantajes ni amenazas. No puedo ni quiero permitir que se juegue con el futuro de este país». ¿Por qué esos avisos de Santiago Rey? Interpreto del conjunto de sus palabras que la información sufre asedios. Agresiones políticas: la voluntad de control. Peligros éticos: pérdida de valores morales de referencia. Cercos de ambiente: una globalización que hace perder la perspectiva de lo próximo. Defectos de funcionamiento: demasiada vinculación a una política que favorece la abstención. Distancia de las nuevas generaciones¿ Son algunas de las contradicciones que produce el cambio social. Son algunos de los desafíos a que se enfrenta la comunicación. El diagnóstico de Santiago Rey y, por tanto, de este periódico, es: no prestar oído sólo a quienes pueden hacerse oír, sino dar voz a quien no dispone de esa fuerza. ¿Es una consigna? Mucho más: es un deber profesional.