Habrá reedición del tripartito

| ANXO GUERREIRO |

OPINIÓN

ES CIERTO que el 1-N el electorado catalán propinó un fuerte revolcón a las fuerzas políticas que sostuvieron al Gobierno tripartito. Con la excepción de ICV, experimentan un severo retroceso electoral. Pero los ciudadanos de Cataluña no se han detenido ahí. Han castigado también con dureza a CiU, que pierde cerca de 100.000 votos y no logra impedir la posibilidad de una segunda edición del tripartito, su principal objetivo durante la campaña electoral. Tampoco el PP ha podido escapar del tsunami y ha perdido el 20% de su ya escaso electorado en aquella comunidad. Así pues, de los comicios celebrados hace tres días se pueden extraer dos conclusiones incontestables. La primera de ellas, que el entusiasmo despertado por el nuevo Estatuto es perfectamente descriptible, contrariamente a lo que habían afirmado los partidarios de la reforma. La segunda es que un amplio sector de la ciudadanía catalana que se expresa activamente en las elecciones generales se margina sistemáticamente de la política catalana. En esta ocasión, ese sector se ha visto incrementado por casi medio millón de ciudadanos que no han comprendido el rocambolesco proceso político que ha seguido la política catalana en los últimos años ni las posturas que han adoptado en ese convulso período el conjunto de las fuerzas políticas catalanas. Sin embargo, el electorado ha dejado abiertas tres posibles combinaciones de gobierno, las mismas que existían al finalizar la pasada legislatura. La primera es la reedición del tripartito, que, a pesar del desgaste sufrido, mantiene matemáticamente la mayoría absoluta y es la única que garantiza al PSC la presidencia de la Generalitat. Aunque es evidente que el nuevo candidato socialista no está dispuesto a repetir esta experiencia a cualquier precio ni a prolongar la política de sobresaltos que caracterizó la etapa de su predecesor. La segunda posibilidad consiste en una mayoría formada por CiU y ERC. Pero la dura disputa por el voto nacionalista y el catastrófico resultado que para ERC tuvo su pasada colaboración con Pujol la hacen altamente improbable. Pero la opción por la que suspiran amplios sectores del PSOE, incluido Zapatero, es un Gobierno de gran coalición entre CiU y el PSC, con Mas como presidente. Ciertamente, esa operación política le otorgaría al presidente del Gobierno un amplio margen de maniobra para condicionar el desarrollo del Estatuto, le permitiría librarse de un socio incómodo (ERC) y dejaría completamente aislado al PP. Claro que esta alternativa choca al menos con dos grandes dificultades. La primera, que el PSC no parece dispuesto a ceder la presidencia de la Generalitat para hacerle un favor a Zapatero. La segunda, que una coalición de este tipo, sin que exista una situación de emergencia que la justifique, es muy difícil de explicar ante el electorado al ser contradictoria con el sistema político catalán, que está estructurado precisamente sobre el antagonismo entre CiU y el PSC. Así las cosas, creo que habrá reedición del tripartito.