LUÍS VENTOSO | O |
02 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.HACE UN AÑO, el flamante director xeral de la Compañía de Radio Televisión de Galicia bajó al Parlamento para explicar cómo le había dejado el PP las cuentas. En contra de lo que nos venían vendiendo en el fraguismo, allí había un desfase serio. El nuevo director reveló cifras duras. Según denunció, la CRTVG tenía un desfase de 84 millones de euros (14.000 millones de pesetas). Una losa pesada, que repercute en los bolsillos de todos los gallegos, pues entre todos costeamos la cadena. Por fortuna, los portavoces parlamentarios del nuevo Gobierno bipartito nos tranquilizaron. El representante del BNG, el señor Lobeira, calificó la deuda de «auténtico escándalo» y reclamó responsabilidades políticas y hasta «penais», si hubiera lugar. El representante socialista, el señor Leiceaga, consideró «imprescindible» un plan de saneamiento. Quedaba claro: se acababa la barra libre manirrota. Aquí se iba a contener el gasto y auditar en serio. Dicho y hecho. En el 2007 la compañía sólo recibirá de inyección directa de las arcas públicas de la Xunta 18.000 millones de pesetas (unos mil más que este año). Una buena noticia, porque además el rigor se extrema en todos los frentes. Así, para sanear definitivamente su situación económica, TVG anuncia que intentará convertirse en patrocinador del Celta y el Deportivo. A algunos observadores les parecerá alocado que una compañía pública en números rojos, pagada a escote por todos los gallegos -querrámosla o no-, se dedique a hacer onegés con dos sociedades anónimas deficitarias que arrastran deudas multimillonarias. Son mentes simples, que no han entendido una operación financiera de manual: de un solo golpe, nuestros impuestos van a pagar Os vixiantes da praia y contribuir, por ejemplo, al salario del presidente que cobra el 1% del presupuesto de su club semiquebrado. Todo arreglado. Grazas.