Un treinta por ciento menos

OPINIÓN

LO DICEN las estadísticas: las mujeres mayores de treinta años empleadas en el sector privado percibimos, de media, un treinta por ciento menos de salario que los hombres por el mismo puesto de trabajo con igual formación y cualificación profesional. Las razones que los empresarios esgrimen para semejante discriminación pueden calificarse de cualquier cosa menos de objetivas, y nos sitúan fuera de la órbita de los países europeos más avanzados. El principal argumento que utilizan muchos miembros de la patronal para justificar lo injustificable es que las mujeres somos menos productivas y, por lo tanto, menos rentables, por el número de días de trabajo perdidos a causa de las bajas por maternidad y los permisos que se solicitan para el cuidado de los hijos menores de edad. Esta justificación queda invalidada por las cifras sobre la evolución de la natalidad en este país. Las mujeres trabajadoras no sólo tenemos menos hijos, sino que, además, los tenemos a edades más avanzadas y cuando nuestra carrera profesional está ya asentada. Otro argumento manifestado en voz baja es incluso más discriminatorio, ya que defiende que los hombres son los cabeza de familia y necesitan ingresos más elevados para poder mantener a su esposa e hijos. Una falacia más que no se corresponde con la realidad actual, ya que, las familias en las que sólo trabaja uno de los cónyuges son cada vez menos significativas porque el nivel de gasto no puede ser sustentando por un único salario, salvo que éste sea muy elevado, y porque las mujeres, después de haber adquirido una formación, quieren realizarse profesionalmente. Es más, cada vez son más numerosas las familias monoparentales, en las que la responsable es una madre separada o divorciada que en muchos casos, dado el deterioro de su relación con el cónyuge, no percibe ninguna pensión alimenticia para sus hijos. Las mujeres constituimos la mitad de la población de este país, contribuimos con nuestro trabajo a la creación de la riqueza y al sostenimiento del sistema del bienestar, estamos tan preparadas o mejor que nuestros compañeros masculinos y pagamos el mismo porcentaje de impuestos que ellos. ¿Cómo se puede consentir que a muchas se les pague un treinta por ciento menos?