No le veo la gracia

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

06 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

DESPUÉS de la mala experiencia del año pasado, que terminó en un fiasco negociador de un puñado de euros, el portavoz del BNG en el Congreso quiere reponer en el gran teatro de la política gallega la conocida obra A vaquiña polo que vale , cuyo manido argumento se identifica en todas partes con la visión más cutre y más tópica de la política gallega. La base de tan aburrida representación es siempre la misma: Madrid presenta un proyecto de presupuestos que «margina a Galicia». En ese momento aparece Paco Rodríguez - ¡tachán, tachán! - y dice que no piensa apoyar unas cuentas impresentables. Solbes, con gesto compungido, se resiste. Pero, ante el enorme peso de los dos diputados nacionalistas, acaba cediendo. Y entonces saca la cartera y pacta una enmienda de 40 millones de euros que nunca se ejecutan. Suena la música, cae el telón, aplaude el respetable y ¡hasta el año que viene! Sabedores de que la fiesta se repite, en los gabinetes de Solbes ya tienen cuidado de rebajar la partida inicial en 40 millones de euros, para poder incluirlos en cuanto llame Paco Rodríguez. Y así vamos, año tras año, como si los gallegos fuésemos imbéciles -a lo mejor lo somos- y nos chupásemos el dedo. Pero yo no protesto por orgullo, ni por el simple prurito de demostrar que les he pillado el truco, sino por la profunda convicción de que esta práctica daña gravemente nuestros intereses y actúa en contra de nuestra modernización política. Cuando el BNG pone en escena su potencial de chantaje -así le llaman los politólogos- y pone contra las cuerdas a su socio de coalición, está aceptando y legitimando un modelo de acción política que, en vez de razonar las demandas, las exige porque puede. Y por eso es normal que, una vez que la práctica está aceptada, el Gobierno de Madrid empiece a medir con precisión el potencial de chantaje ejercido por sus socios. Y es en ese momento cuando entran Chaves de Andalucía, Montilla de Cataluña, Areces de Asturias, Patxi López del País vasco, Rodríguez Ibarra de Extremadura y no sé quién de Castilla-La Mancha, y hacen su agosto, ya que todos ellos tienen más capacidad de presionar a Zapatero que el BNG y el PSdeG-PSOE juntos. En términos de cultura política, es desesperante que, después de criticar durante veinte años la cultura electoralista del PP, nos traten de convencer ahora de que los presupuestos se hacen así, y que los futuros trenes de Galicia dependen de este teatro -para mi gusto patán- que se repite por difuntos, igual que Don Juan Tenorio . Por eso no me dejaré impresionar cuando Solbes saque la cartera y nos dé la limosna que le legitima para invertir a caño libre en Madrid y el arco mediterráneo. Como siempre.