La política inverosímil

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

ESTAMOS sin protección ante las piruetas de los políticos. Querámoslo o no, a través de los medios de comunicación asistimos a actuaciones insólitas. Un día te dicen que la grave crisis de los incendios forestales de agosto solamente se puede tratar a través de una comisión de estudio y no de investigación, y pocas fechas después, desde las mismas filas, más, de su cúpula, surge la oferta de que en aquella comisión de estudio se podrá investigar a fondo. O aparece triunfal el presidente de Renfe a informarnos de que en el 2009 todos los trenes contarán con un sistema de seguridad que evitará los errores humanos y producirá frenados automáticos, ¡y lo dice al comparecer en el Congreso sobre el accidente del tren Galicia-Hendaya, en Villada, donde hubo seis muertos, sin explicar por qué entonces no estaban ya colocados esos ingenios! No se queda atrás el conselleiro de Medio Ambiente al decir, orgulloso, que van a poner las sanciones por vertidos dañinos a unos niveles que harán desistir a las empresas que crean que es más barato contaminar que poner los medios previamente. Y nos lo comenta justo cuando está dando sus coletazos el problema de Caldas de Reis, que se podría haber evitado quizá adelantando esa decisión. La penúltima es que los soldados de la Brilat destacados en Afganistán van a hacer campaña turística de la Rías Bajas, no sé si con camelios en las bocas de los fusiles, como los portugueses hicieron su revolución de los claveles. Por si fuera poco, escucho al inefable José Blanco decir que se calla el nombre del candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, entre otras razones, para poner más nerviosa a la derecha, como si estuviera en un concurso de la televisión. Lo más grave es que, a poco que meditemos, siempre llegamos a una conclusión quizá más dañina todavía, y es que tenemos los políticos y la política que la sociedad se merece. Aunque cada cual busque, con resultado las más de las veces adverso, justificaciones para excluirse de la quema.