Terrorismo o patriotismo

OPINIÓN

05 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE poco más de sesenta años, el 22 de julio de 1946, una terrible explosión sacudía Jerusalén. Siete cántaros de leche conteniendo 350 kilos de TNT y gelignita habían sido detonados en los sótanos del hotel Rey David. El resultado fueron 91 muertos. El Irgun Zwei Leumi, es decir, la Organización Militar Nacional, liderada por Menahem Beguin, fue el grupo clandestino judío que llevó a cabo semejante masacre. El objetivo del atentado era reivindicar el cumplimiento de los compromisos, iniciados con la declaración de Balfour de 1917, que reconocían al pueblo judío el derecho de retorno y creación de un Estado en los territorios históricos. Esta declaración tuvo lugar tras la ocupación por parte de los británicos, durante la Primera Guerra Mundial, de la antigua Palestina, que abarcaba Jordania, la franja de Gaza, Cisjordania e Israel. Vivían allí, entonces, unas 750.000 personas, de las cuales sólo el 11% eran judías. En la década de los años veinte, entraron en Palestina unos 100.000 judíos. Liderados por el Gran Muftí de Jerusalén, los árabes se levantaron en lo que se llamó la Gran Revuelta de 1936 y 1939, mientras grupos judíos como Irgun o Stern Gang llevaban a cabo campañas violentas. Tras el atentado del hotel Rey David, los británicos decidieron retirarse de Palestina iniciando el proceso de partición que culminaría con la proclamación del Estado de Israel en 1948. Treinta años más tarde, en 1977, Menahem Beguin, se convertiría en primer ministro de Israel. Aclamado como héroe por los judíos, nunca dejó de ser considerado el asesino del hotel Rey David por árabes y británicos. Hoy, Hezbolá es considerado un grupo terrorista por los judíos. Para los chiíes que lo apoyan, representan la justa resistencia. A la vista de los hechos, ¿dónde está la frontera entre el terrorismo y el heroísmo patriótico?