La ruta eléctrica

OPINIÓN

AHORA que Ferroatlántica nos hace la merced de permitirnos contemplar de nuevo, los fines de semana y durante unas pocas horas, la espectacular fervenza del Xallas, sería todo un alarde de generosidad por parte de las eléctricas el facilitar una apertura similar de compuertas en otros embalses. Algún avispado promotor podría así crear una nueva ruta turística a la atrasada Galicia del pasado, cuando las concesiones del franquismo no habían convertido nuestros ríos en fuentes de riqueza (para otros). El punto de partida podría situarse en Portomarín, donde los visitantes conocerían los restos del pueblo que duerme bajo el embalse. Un vistazo a un cañón del Sil mucho más profundo daría paso a contemplar las tierras de la comarca de O Ribeiro, que estuvieron llenas de vides hasta que se construyó el embalse de Castrelo de Miño. Una cata de los vinos de la zona entonaría el ambiente antes de recorrer otros de los muchos lugares de Galicia ahora ocupados por extensos lagos artificiales y que se han librado de truchas y salmones. El itinerario (¿qué les parece bautizarlo como ruta eléctrica?) terminaría en la cascada del Xallas, con una reflexión final sobre lo que han significado las presas para el desarrollo de Galicia. Algún directivo de compañía eléctrica podría explicarles a los participantes en la ruta su posición sobre la escasa aportación gallega a su negocio.