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26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Y SE hizo la luz... en Galicia para el resto de España. Y durante años se hizo así sin que les costase un peso a los que explotaban nuestra riqueza. ¿Se imaginan entrar en una tienda, elegir los productos y llevárselos sin pagar? Así hace la industria eléctrica con la fuerza radiante de nuestros ríos. Llega, se instala, explota los recursos y los vende a precio de oro. No se trata de ponerse el jersey a colores de Evo Morales. Se trata de que a los dirigentes de Galicia y de Madrid no les salgan los colores de vergüenza. Los expertos dicen que las compañías deben pagar un canon por el daño irreparable que le hacen a la tierra de la que se abastecen para su negocio. Sabemos que tener fe es creer en lo que no se ve. Pero a fe nuestra que estamos cansados de creer en lo que no se ve. Entenderíamos todo mucho mejor con unos euros en el peto. Los árabes venden el petróleo, no lo regalan. Hay mil maneras de compensar a quienes te han dado un negocio luminoso. Queremos contratos que hablen de dinero con cláusulas que lo atan. Estamos hartos de encontrarnos a años luz, sobre todo si la luz la servimos nosotros. Ojo que, detrás del rayo, llega siempre el trueno. El vatio, como a vaquiña, por lo que vale. cesar.casal@lavoz.es