Garambainas y memorias

JUAN J. MORALEJO

OPINIÓN

EL DÍA PASADO eran memorias y garambainas, hoy tocan garambainas y memorias: el orden de factores altera el producto, que es lo que pretende el garambainero o virtuoso de la pamplina. Hace 25 siglos Europa inauguró con el ateniense Tucídides la Memoria que quería servir de aviso y reflexión para situaciones futuras más o menos semejantes a las del pasado, la Historia que Cicerón tenía por «maestra de la vida». Pero esa cualidad y eficacia de maestra tuvo que compartirla y discutirla desde siempre con la Garambaina para malear neuronas escolares, es decir, la Historia Nacional que riza el rizo de recordar, olvidar y mentir sin tasa porque, mientras el tinglado funcione, el que se atreva a decir que el rey va desnudo -¿recuerdan el Enxemplo XXXII de Patronio a Lucanor?- no sale en la foto. La Historia / Garambaina de mi bachillerato, 1951-1958, fue una guerra sin descanso contra la tira de enemigos. A veces perdíamos, por flojos y pecadores, pero lo habitual era comernos el mundo y ser la envidia del tercero de la clasificación; y digo tercero porque no había segundo, de tanta delantera que les llevábamos a los demás. Aquella Historia Nacional integraba por narices a todos y desde siempre en una ficción de España que empezaba por considerar «españoles» a Viriato, Séneca, Trajano¿ Ya sé que esto da entre risa y repelús, pero se me curan enseguida con la página web en que leo que allá por 18.000-16.000 a. de C. empiezan a desarrollarse la cultura y la lengua protovascas. O sea, neniño, no tengas el menor reparo en decir que Julio César hablaba protogallego. Aquella voluntad de integrarlo todo me embutió reyes y condes de Aragón y Cataluña por un tubo, la lista que encabeza Wifredo el Velloso y llega hasta hoy con Pascual el Simple. Y, ya caliente con Mío Cid y sus pendones, tuve que vibrar españolísimamente con Roger de Flor y sus almogávares, y como ya de aquella tenía yo mis teimas con las truchas y sus pintas, me parecía cojupendo y estonudo aquello de que los peces del Mediterráneo acabarían llevando las barras de Aragón en sus lomos. Pero luego me enteré de que el tal Roger de Flor era un mercenario de origen alemán, era un Roger Blum que, pasado por la Oficina de Normalización Lingüística, resultó ser Flor, y supongo que sería en mayo. Luís Arana, hermano y mentor del inefable Sabino, casó con aragonesa y lo primero que hizo fue nor malizarle el apellido: de Aigüés la pasó a Eguaraz. En fin, las historietas nacionales te son propensas al edema cerebral. En vez de frentes fríos y cálidos, deberían soplar frentes de tila y haloperidol para que a nadie le patine la neurona como a un tal Maqueda, senador del PNV, que excretó que «el que no se sienta nacionalista no tiene derecho a vivir». Me parece que los de ¡Basta Ya! se pasaron en tener por «amenaza brutal» lo que no pasa de ser una cagada miserable y torpe de un arrimado a TNV (Teta Nacionalista Vasca) que necesita olvidar o hacerse perdonar que es soriano.