Este Timor

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

03 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE cuatro años, Portugal consiguió el reconocimiento de Timor Oriental como nación independiente. La antigua colonia portuguesa celebró con grandes fastos el nacimiento de la nueva y pequeña nación, que se separó de Indonesia, dejando dividida la isla de Timor en dos mitades. Algo parecido a lo ocurrido en la isla caribeña, llamada la Española, que se partió en dos naciones, Santo Domingo y Haití, una de habla española y otra de habla francesa. Este último país ha sufrido sangrientas luchas por el poder. Hasta hace unos meses estuvieron allí los infantes de marina españoles para ayudar a estabilizar el orden y la seguridad. Ahora, en el Pacífico, una pequeña isla que Indonesia reclama como suya se dividió también. Timor Oriental tiene una población que no llega al millón de habitantes, pero con un 40% de paro, usa el dólar como moneda y ha ofrecido a Australia la explotación de los hidrocarburos en su zona marítima. Así, la presencia de fuerzas australianas emite un aviso a Indonesia de que Timor Oriental no está indefensa. Además, existe una importante delegación de la ONU. Pero en las últimas semanas de mayo, el panorama timorense ha entrado en una fase revolucionaria, con miles de personas huyendo, pueblos arrasados y muertos por las calles. Se ha producido una revuelta con los soldados de la antigua guerrilla dedicados a saquear comercios y los poblados se han quedado sin ley ni gobierno. Ante esta grave situación, Australia ha enviado 1.800 soldados para proteger a la población, pero están teniendo problemas con aquéllos a los que dicen proteger. El Gobierno se encuentra falto de autoridad porque en su mayoría vivieron exiliados los 24 años de ocupación indonesia, frente a quienes luchaban en la guerrilla para conseguir la independencia. Conclusión: una nueva nación requiere muchos y grandes sacrificios para alcanzar una vida próspera y estable.