LOS ALCALDES dicen que los municipios gallegos están asfixiados por falta de recursos. Y tienen razón. Pero, ¿a quiénes se dirigen estos alcaldes asfixiados?, ¿a ellos mismos?, ¿a sus vecinos?, ¿a otras administraciones? Conviene profundizar en la materia porque la situación es delicada. Y también porque es urgente elevar el rigor del discurso sobre la financiación municipal. ¿Qué decisiones fiscales tomaron los alcaldes gallegos para el ejercicio 2005? En lo que atañe a tipos impositivos y a su expresión media por comunidad autónoma, derivada de decisiones municipales, se puede afirmar lo siguiente: a) IBI urbano; el tipo mínimo es 0,4%, pudiendo el municipio aumentarlo hasta el 1,1%. El aumento del tipo mínimo fue 0,121 en Galicia (el más bajo de todas las comunidades), 0,417 en la Comunidad Valenciana, 0,365 en Cataluña, 0,322 en Andalucía y 0,253 en Extremadura. Esto significa que el esfuerzo fiscal en Galicia equivale al 29% del registrado en la Comunidad Valenciana, al 38% de Andalucía y al 46% de la media española; b) ICIO (Impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras); el tipo impositivo lo fija el municipio, es único y no puede superar el 4%. El tipo medio en Galicia es de nuevo el más bajo de todas las comunidades autónomas, siendo el de la comunidad madrileña el más elevado; c) IVTM (Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica); las tarifas del impuesto se pueden multiplicar por un coeficiente máximo de dos en todos los municipios, si bien existen variaciones por clase de vehículo. Cataluña es la comunidad con los coeficientes más altos y Extremadura con los más bajos. Galicia ocupa el penúltimo lugar; d) IVTNU (Impuesto sobre incrementos del valor de los terrenos de naturaleza urbana); el tipo impositivo máximo es 30%, pero también puede variar para los diferentes períodos que contempla el impuesto. Galicia registra otra vez los tipos impositivos más bajos de todas las comunidades. Además, el impuesto sólo se aplica en el 25% de los municipios gallegos. O sea, los alcaldes toman decisiones fiscales, ponen los municipios gallegos a la cola de las comunidades autónomas y dicen a continuación que están asfixiados. Eso no es serio. Como tampoco es inteligente permitir que las subvenciones provoquen esclerosis tributaria múltiple en numerosos municipios. Los ayuntamientos gallegos que realizan prácticas fiscales similares a la expresión media de los municipios españoles, se cuentan con los dedos de la mano. Pero sin autonomía política y financiera el municipio no cumple sus funciones sociales básicas. Y esa autonomía sólo se logra si los ingresos por tributos propios son significativos y equivalentes en términos de renta y capacidad fiscal. Interesa, pues, pasar deprisa esta página triste.