Las condiciones del proceso de paz

OPINIÓN

EN LA ACTUAL coyuntura, ETA parte del éxito de sus actuaciones ante la sociedad vasca y quiere establecer las reglas del proceso que ponga fin al conflicto vasco. Lo pone muy difícil. «Euskal Herria no tiene futuro como pueblo bajo España y Francia por lo que el conflicto no puede solucionarse bajo esa situación». Este es el dogma para la partida. Atacan al PNV en clave de competencia por el protagonismo del proceso. Advierten que no puede ser árbitro quien es parte del conflicto. El alto el fuego forma parte del proceso, por tanto, sujeto a su alcance. Mientras, pueden surgir iniciativas de respuesta popular a las acciones judiciales y policiales, y por otra parte siguen necesitando ayudas económicas. Advierten que si se sigue presionando a los dirigentes, el proceso puede fracasar. Diferencian entre conflicto y consecuencias del conflicto. Para el primero, proceso de respeto a la voluntad de Euskal Herria. Una vez lograda, se hablará de presos y desmilitarización. Los presos participarán, como agentes sociales de Euskal Herria, en el proceso. Exigen amnistía y excarcelación. La novedad está en dónde sitúan la salida de las cárceles para evitar que se convierta en moneda de cambio previa al proceso. La paz tiene que tener contenidos, no basta con integrar a la izquierda aberzale, ni con las reformas del marco estatutario. Las condiciones son que el proceso verse sobre territorialidad y autodeterminación, que participen todas las opciones del conjunto de Euskal Herria (Euskadi-Navarra-Iparralde) y que los Estados respeten la voluntad expresa de los ciudadanos vascos, sin ningún límite. Aconsejan discreción. Conscientes de que el tiempo desactiva la lucha. No están dispuestos a meros cambios por la vía del Estatuto. Son de una dureza extrema con el presidente de Navarra, al que señalan como obstáculo para el pleno respeto de los derechos de Navarra en el proceso. Si bien no señalan a Batasuna como instrumento fundamental, siguen amparando los contenidos de la declaración de Anoeta. A la ciudadanía le indican que debe pasar de la ilusión que ha generado la nueva situación, a la acción de participar y exigir proceso, mesa de diálogo y respeto a los resultados. Y, por último, el optimismo sobre el «amparo internacional» a la solución negociada del conflicto, con implicación de los Estados español y francés, pero también de los organismos internacionales en cuanto al derecho de autodeterminación. Veremos en que queda todo ello.