Eutanasia pasiva y derechos del paciente

| JACOBO DOPICO GÓMEZ-ALLER |

OPINIÓN

19 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL TETRAPLÉJICO Jorge León fue hallado muerto el 4 de mayo, desconectado de su respirador. Su salud había ido empeorando y, al no poder hacerlo él mismo, había pedido ayuda para dejar esa vida sin pasar el tormento de la muerte por asfixia que supondría la desconexión. Junto a su cuerpo apareció un vaso con restos de sedante. El suceso ha reavivado el debate sobre la eutanasia y no pocas voces han reclamado una reforma que despenalice estos casos. Ello parte de un error, pues los casos de desconexión no son supuestos de eutanasia punible, sino que pueden y deben realizarse con todas las garantías en un centro sanitario. El Código Penal sólo castiga la eutanasia activa directa. Son impunes la eutanasia indirecta (cuidados paliativos que como efecto colateral acortan la vida) y la pasiva. En principio es activa la eutanasia si el autor hace algo que acorta la vida del consintiente y pasiva si no hace algo que la alargaría; y ello porque toda actuación sobre el paciente requiere su consentimiento (artículo 8, Ley de Autonomía del Paciente 41/2002). Si un enfermo terminal libremente rechaza el tratamiento que lo mantiene vivo, el médico debe respetar su voluntad: su no hacer es una eutanasia pasiva impune. Pero las cosas no son siempre tan sencillas. El desarrollo técnico ha traído máquinas que suministran automáticamente las dosis necesarias de fármacos u otras sustancias (como el aire), y obviamente el paciente conectado a una de ellas conserva su derecho a no recibir tratamientos indeseados; para respetarlo, el médico estaría obligado aquí a apagar la máquina. La diferencia entre eutanasia activa y pasiva debe interpretarse en coherencia con los derechos del paciente. Si es eutanasia activa el suministro de tratamientos dirigidos a acortar la vida, será eutanasia pasiva impune el no suministro de un tratamiento indeseado que la alargaría (como la ventilación asistida) o su interrupción una vez iniciado, ya se realice no interviniendo en absoluto o pulsando un botón. La licitud de la eutanasia pasiva deriva del derecho a no recibir tratamientos indeseados. Mas la mera desconexión de un respirador puede causar una terrible muerte por asfixia. Si es derecho del paciente consentir o rechazar el tratamiento, también debe recibir los medios sedativos para que su ejercicio no suponga un tormento. Lo contrario sería ilícito, pues violentaría su voluntad amenazándole con graves tormentos si rechaza un tratamiento que no desea, y podría constituir un delito de tratos inhumanos.