CON MOTIVO del vigésimo aniversario de la tragedia de Chernóbil, se están potenciando de nuevo los miedos a lo nuclear. Todavía sigue pesando la bestial e inhumana presentación en sociedad de la energía liberada en las reacciones de fisión con las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Y, claro, los accidentes de Three Miles Island y de Chernóbil. Por supuesto, como siempre, no es noticia el correcto funcionamiento de todas las demás centrales nucleares distribuidas por el mundo. Chernóbil es una chapucera excepción, fruto del incumplimiento de todas las normas establecidas. En todos los demás casos, el uso pacífico de la energía nuclear no ha producido apenas muertes, al contrario de lo que sucede con los accidentes de tráfico. Cada fin de semana hay muertos y lesionados. A nadie se le ha ocurrido prohibir la circulación de los automóviles. La sociedad necesita cada vez más energía. Las energías alternativas siguen siendo fieles a su nombre. La energía nuclear de fisión, controlada y bien gestionada, será necesaria en el futuro.