YA TODOS nos hemos puesto de acuerdo en que, mientras no acaben las turbulencias, los datos para Galicia del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el empleo y el paro (EPA) de trimestre a trimestre han de tomarse con pinzas. Un trimestre emergen miles de ocupados, al siguiente desaparecen miles de activos, otro -el último- afloran miles de parados... mal asunto para la credibilidad del INE en Galicia. Aunque también podría haber llegado el momento en que, si los ajustes de sus cocineros han estabilizado la nave de la EPA, al menos podríamos empezar a hablar con cierta seguridad de un balance interanual: ¿qué pasó en Galicia entre marzo del 2005 y marzo del 2006? La pregunta es importante, porque todo indica que en el conjunto de España estaríamos tocando techo a un período de vacas gordas de crecimiento económico y que, a partir de ahora, las cosas (también en el mercado de trabajo) van a ser menos positivas. Galicia, en lo referente al clima de su mercado laboral en los últimos doce meses ha estado en la segunda división española. Porque en lo que respecta a los ocupados mientras en el conjunto de España aumentaron un 4,9% en Galicia lo hicieron en un 2,7% y si, con esa base, la reducción de los parados fue algo más homologable a la media española ello se debió a un crecimiento muy inferior de la población en edad de trabajar y de la población activa (incluso porque expulsamos población autóctona en vez de atraer inmigrantes). Así mientras en la población ocupada suponemos al final de este ciclo expansivo solo un 5,8% del total español (éramos el 6% doce meses antes) en la parada alcanzamos el 6,5%; poco peso en lo bueno y muy alto en lo malo. Segunda división. Si los precios están más bien alterados (los de consumo masivo mucho más que lo que sostiene el IPC del INE, como bien saben la mayoría de los hogares), los tipos de los préstamos al alza, los carburantes se han encarecido al doble, la burbuja inmobiliaria a máxima presión, el Banco de España -¡y hasta Solbes¡- algo intranquilos... lo que se avecina parece que serán vacas algo más flacas para el conjunto de la economía española. Y si en la bonanza fuimos en segunda, ¿qué base hay para suponer que en la desaceleración nosotros pasaremos a primera? Ya sé que las previsiones son que creceremos una décima más que el conjunto de España en el 2006, pero, suponiendo que fuese cierto (y el INE nos puede dar cualquier sorpresa de su maître con la Contabilidad Regional), ¿llegará con una décima más para recuperar peso y pasar a primera división en la creación de empleo?