Coinciden los estudiosos en que el 23 de abril de 1616 murieron Cervantes y Shakespeare, y posiblemente el Inca Garcilaso de la Vega. Hay que añadir a Molière, fallecido el mismo día de 1673. En su honor, en 1930, se creó el Día del Libro, años más tarde amparado por la Unesco.
23 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Hoy es la fiesta del libro, el Día del Libro y de la lectura, jornada grande para todos los que amamos el libro, para quienes hemos convertido nuestra vida en difundir el placer de leer, para el universo de letraheridos que encontramos en los libros el bálsamo y las claves de la libertad, el catón básico para ejercitar solidarios el oficio de la tolerancia. Cataluña es la adelantada en la celebración cultural. Bajo la advocación de san Jorge, un santo que se pierde en el santoral cristiano y que según la Llegenda Aurea de Jaume de Vorágine derrotó a un dragón, conmemora la fiesta literaria cada 23 de abril ofreciendo un libro y una rosa para franquear los afectos, para celebrar la proclamación de la primavera y para apostar por la magia de leer. Es también en el área abierta del español la fiesta del idioma, no en vano el premio más importante de las letras hispánicas lleva el nombre del autor del ingenioso hidalgo. Don Miguel, que según se ha convenido nació en Alcalá de Henares en 1547, murió tras un accidente vascular, de hidropesía, un 23 de abril. El día 18 había escrito la sobrecogedora dedicatoria del Persiles ?«Puesto ya el pie en el estribo...»? que se publicaría póstumamente un año después. Por esos días moría William Shakespeare, que nació en Strafford on Avon en 1564. Fue mejor autor que actor y empresario. Su obra es tan prolífica como ambiciosa y hay quien asegura que fue escrita por más de dos manos. La tempestad fue su ultima obra publicada. Juan Bautista Poquelin nació en París en 1622, en esa ciudad se licenció en derecho y decidió hacerse cómico adoptando el nombre de Molière y fundando una compañía de comedias, La Troupe de lŽIllustre Teatre. Escribió muchas obras de gran éxito, que todavía hoy se representan frecuentemente. Falleció sobre el escenario cuatro días después del estreno de El enfermo imaginario. Tuvo que mediar Luis XIV para que consintieran en enterrarlo en sagrado. Los cómicos estaban excomulgados y su Tartufo había sido considerado sacrílego. Bautizado en Cuzco, capital del imperio incaico, con el nombre de Gómez Suárez de Figueroa, el hijo del capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y de una india hija del ultimo emperador inca, nació Garcilaso en 1539. Redactó crónica de indias, tomó en Córdoba ciudad, donde vivió y murió el 23 de abril de 1616, órdenes menores. En la capilla de las Ánimas, de su propiedad, una lápida escrita sobre su tumba recuerda que fue ilustre en sangre, perito en letras y valiente en armas. Y fue otro día de San Jordi, otra fiesta del libro, el 23 de abril de 1981 cuando fallecía el escritor catalán Josep Pla, buen amigo de Galicia, un país que le contó Cunqueiro página a página y que visitó dejando un precioso cuaderno de viaje. Pero hoy es un día alegre, los libros salen a la calle eligiendo a quien los compra, haciéndose amigo, cómplice y aliado y curando todas las enfermedades del alma, convirtiéndose en antídoto contra tristezas y demás melancolías.